viernes, 26 de junio de 2020

LA DIVISIÓN NO ES LA SOLUCIÓN.


          Debo decir que hay bastantes cosas que me desconciertan. Por ejemplo: he visto manifestantes que se unían bajo el slogan de “la unidad nos hace fuertes”. Yo comparto esa idea y creo que sería bueno para España el avanzar en las posturas comunes para hacer frente a esta pandemia y a sus consecuencias. Sin embargo ya no puedo entender que quienes dicen “la unidad nos hace fuertes”, luego resulta que para construir esa supuesta unidad se dedican a insultar al adversario político. En principio la unidad se construye desde la aceptación de la diversidad política o social. No parece que el mejor camino para construir una unidad en cualquier terreno sea el de la exclusión. Ese concepto de unidad excluyente está en el núcleo de todos los pensamientos totalitarios sea de una ideología o de otra.

            También forma parte de ese desconcierto el que personas que llevan banderas con el escudo de España pre-constitucional resulta que van demandando “libertad”. Uno diría que el franquismo no fue precisamente un régimen de libertades.

            Si pienso que para afrontar los problemas ya sea en una familia, en una empresa o en un país, el lograr escenarios de unidad es absolutamente conveniente. Vamos a suponer que aquellos que rechazan al actual presidente de España logran su objetivo y ponen al frente de un nuevo Gobierno a Pablo Casado. ¿De verdad piensan que con ello se habría dado un paso en la solución de los problemas de España? ¿Qué ello favorecería lograr la unidad política y social de los españoles?

            Avanzar en espacios de unidad exigirá debatir medidas y propuestas. Dejar a un lado las posiciones maximalistas de cada uno y buscar los puntos comunes que posibiliten llegar a acuerdos. Desde luego hay que evitar las descalificaciones y centrar los debates mucho más en las medidas a adoptar y menos en las personas. España es como es. En democracia ello se traslada a un Parlamento a través de unas votaciones. En mi opinión en este momento hay muchos más esfuerzos en “derribar” al contrario que en buscar escenarios de unidad que nos permitan afrontar mejor esta crisis. Dicho de otro modo, lo que es prioritario para la ciudadanía no se traslada suficientemente al ámbito político.

            Se está dando un cierto secuestro de los símbolos de España, como es su bandera, que algunos los exhiben como si fueran propios. En un acontecimiento deportivo en el que España juega con otro país, aquellos que hemos llevado la bandera española para apoyar a nuestros jugadores no tenemos que asumir un determinado planteamiento político. Es una identidad con mi país como sucede en  cualquier parte del mundo. Identificar la bandera española con un pensamiento político es algo que perjudica especialmente a España. No puede haber una “España sin españoles”.

            Esa apropiación también busca extenderse hacia otros conceptos como “la unidad” o “la libertad”. En ese sentido no deja de ser paradójico que un gesto de solidaridad con el personal sanitario, comerciantes, transportistas, fuerzas de seguridad… como era el aplauso de las 8 de la tarde, desde esas posiciones se hace un llamamiento a boicotearlo y sustituirlo por una cacerolada de “unidad nacional”. Del gesto generalizado de las 8 y que no tenía connotaciones políticas se propone otro impulsado por un partido político y todo ello para lograr la “unidad nacional”. Igual ustedes lo entienden pero la verdad es que tiene difícil explicación.

            Ese concepto excluyente de país se ha venido dando en Euskadi. Desgraciadamente aún siguen existiendo personas que no aceptan la pluralidad social y atentan, de uno u otro modo, a aquellos que no piensan como ellos. También hay otros que sin actuar así, evitan condenar este tipo de actos. No creo que sea casual que quienes han padecido directamente esa situación ahora lideren un movimiento que, siendo opuesto, comparte esos modelos excluyentes de país. No hay que olvidar que el significado de ETA es “Euskadi hacia la libertad”. Aquellos que asesinaban a los discrepantes lo hacían aludiendo a un concepto de “libertad”. Es un secuestro del lenguaje que se ha hace necesario denunciar y evitar. 

            También es oportuno recordar que una de los lemas de la España franquista era del de “Una, grande y libre”. Es decir también desde la dictadura se hacía alusión a los conceptos de “unidad” y de “libertad”. Sigue en ello los modelos excluyentes. “Unidad” para los que pensamos como “nosotros” y “libertad” lo mismo. A los demás se les excluye, se les encarcela o directamente se les elimina. Es una unidad que se logra eliminando al enemigo o al adversario político. Todas las dictaduras y los movimientos totalitarios tienen bastantes puntos en común.

            Sin embargo hay otros que apostamos por modelos de unidad y libertad basados en la aceptación de aquellos que no piensan igual que nosotros. Que no tenemos que pensar lo mismo para querer cada uno lo mejor para nuestra tierra. Que las visiones son distintas y que el otro no es necesariamente un malvado a eliminar por no coincidir con nuestros planteamientos. Yo soy de los que pienso que esa es la unidad que nos puede llevar a crear los mejores instrumentos para afrontar esta crisis. No podemos volver a “las dos Españas”.

martes, 9 de junio de 2020

¡ VAYA ÉXITO!

El presidente de la Junta, delante de San Marcos, reivindicaba Castilla y León como un “modelo de éxito”. Claro sólo le faltaba decir que ese “éxito” se lograba gracias a él y a su partido.

            Sin embargo ese predicamento del señor Mañueco no ha tenido demasiado “éxito”. No convence ni siquiera a los miembros de su partido en León. A pesar de las amenazas, muchos concejales del PP o de Ciudadanos han apostado por una autonomía leonesa. En algunas ocasiones son ellos mismos los que se han encargado de presentar esas mociones en sus respectivos Ayuntamientos. En la calle pocos días después 80.000 leoneses le decían que el éxito que usted decía no lo veían por ningún sitio.

            Habría que preguntarse por lo que pueden ser los indicadores de ese éxito que usted menciona. Uno de ellos podría ser la evolución demográfica. Vayamos a los datos objetivos que nos proporciona el INE. Analizamos el período que va de 1983 (cuando se aprueba el Estatuto de Castilla y León) hasta los últimos datos publicados. Así tenemos que en ese período de tiempo Castilla y León pierden 190.817 habitantes. Eso supone que de representar un 6.8% del total de los españoles en 1983 ha pasado a ser sólo un 5,1% de ese total (-1.7 de diferencial). Uno diría que estos datos no son precisamente propios de un “modelo de éxito.

            Pero es que además ese descenso de población no se ha repartido por igual dentro de la Comunidad. Así al inicio de esta autonomía, la Región Leonesa representaba el 2.94% de España y el 43.17% del total de la Comunidad Autónoma. En el 2019 esas cifras han pasado a ser del 2.05% de los españoles y de un 40,12% del total de la Autonomía. Es decir la Región Leonesa pierde un 3,05% en el peso del conjunto de la Comunidad (que es lo que gana la Región Castellana).

            En Castilla también cabe decir que la evolución dista mucho de ser uniforme. Así mientras en el conjunto de Castilla se pierden 35.288 habitantes, en Valladolid se ganan en ese periodo 31.916. Dicho de otro modo si del conjunto de Castilla excluimos Valladolid la pérdida de la Región Castellana sería de 67.204. A pesar de todo, esa cifra seguiría siendo muy inferior a los 155.259 que pierde la Región Leonesa.

            Si analizamos los datos a nivel provincial tenemos que en 1.983 la provincia de León tenía 38.809 más habitantes que Valladolid y sin embargo en el 2.019 ha pasado a tener 59.545 menos que la provincia castellana. Yo diría que es un cambio sustancial no sólo cuantitativo, también cualitativo. Esto ha supuesto que León ha perdido peso en el conjunto de España (-0.4) y también en el de la Comunidad Autónoma      (-1.15).

            En esta Comunidad el ganador claro es Valladolid que incrementa su peso en el total de la población un 2.83. Es decir del total que gana la Región Castellana (3.05)  el 2.83 corresponde a Valladolid y tan sólo queda un 0.22 para el resto de las provincias castellanas.

            Pero es que si la referencia es España, ni siquiera Valladolid gana peso en el conjunto de la población. Pierde menos que otros pero pierde un 0.18.

           

EVOLUCIÓN GENERAL DE LA POBLACIÓN.

 

1983

2019

TOTAL POBLACION

% SOBRE TOTAL ESPAÑA

% SOBRE TOTAL CASTILLA Y LEÓN

TOTAL POBLACION

% SOBRE TOTAL ESPAÑA

% SOBRE TOTAL CASTILLA Y LEÓN

PROVINCIA LEÓN

526439

1,38

20,32

460001

0,98

19,17

VALLADOLID

487630

1,28

18,82

519546

1,1

21,65

 

 

 

 

 

REGIÓN LEONESA

1118188

2,94

43,17

962659

2,05

40,12

REGIÓN CASTELLANA

1472177

3,86

56,83

1436889

3,06

59,88

 

 

 

 

 

CASTILLA Y LEÓN

2590365

6,8

 

2399548

5,1

 

 

 

 

 

 

VARIACIONES EN LA EVOLUCIÓN GENERAL DE LA POBLACIÓN (1983-2019).

TOTAL POBLACION

% SOBRE TOTAL ESPAÑA

% SOBRE TOTAL CASTILLA Y LEÓN

PROVINCIA LEÓN

-66438

-0,40

-1,15

VALLADOLID

31916

-0,18

2,83

 

 

 

REGIÓN LEONESA

-155529

-0,89

-3,05

REGIÓN CASTELLANA

-35288

-0,80

3,05

 

 

 

CASTILLA Y LEÓN

-190817

-1,70

 

 

            La evolución de la población guarda un paralelismo muy importante con lo que es la evolución de la economía. Si ahora nos centramos en un período más corto tenemos que  entre el 2018 y el primer trimestre del 2020 la tasa de paro había disminuido en España, sin embargo en esta Comunidad de “éxito” había aumentado.

            Pero esa evolución ha sido muy distinta en la Región Leonesa (donde ha aumentado el paro un 0.53) mientras en Castilla  ha disminuido (-0.39). Particularmente negativa ha sido la evolución de la tasa de paro en la provincia de León con un incremento de 5.17 puntos respecto a la que había en el 2.018.

EVOLUCIÓN DE LA TASA DE PARO 3T 2018 - 1T 2020

 

3T 2018

1T 2020

VARIACIÓN

PROVINCIA LEÓN

10,1

15,27

5,17

VALLADOLID

9,86

9,55

-0,31

 

 

 

 

REGIÓN LEONESA

13

13,53

0,53

REGIÓN CASTELLANA

11,01

10,63

-0,39

 

 

 

 

CASTILLA Y LEÓN

11,3

11,82

0,52

ESPAÑA

14,55

14,41

-0,14

 

 

            En fin que con estos datos que cualquiera puede comprobar en base a los que nos aporta el INE ustedes hablen de “éxito” es bastante insultante. Ni siquiera sirven para amordazar a los que pudieran tener sus mismos planteamientos ideológicos. Uno diría, que igual el éxito hay que buscarlo fuera de esa Comunidad. ¿O acaso no piensan que las posibilidades de  mantener la Escuela de pilotos en León,  hubieran sido mucho mayores de haberse constituido una Autonomía Leonesa?

martes, 2 de junio de 2020

¿A QUIÉN REPRESENTAN LOS ALCALDES Y CONCEJALES?


            En mi opinión un factor clave en la interpretación del debate sobre la autonomía leonesa es el relativo al propio concepto de “representación”.   ¿A quién representan los políticos que surgen de los resultados electorales? En unos casos se interpreta que son “representantes de sus votantes” y en otros “del partido” por el cual se han presentado.

            En el proceso autonómico Martin Villa exigió a los cargos electos de su partido, obediencia a lo que eran sus propias demandas. Es decir, obediencia al partido por encima de lo que pudieran pensar las personas que les hubieran votado. Este hecho quedo en evidencia cuando el partido fracasa y entonces esos cargos se ven liberados de esas presiones y en función de ello promueven en la Diputación de León (que aún gobernaban) una moción favorable a alcanzar una autonomía leonesa que ganan por 20 votos frente a 4.

            El caso contrario lo hemos visto como distintos ayuntamientos han apoyado mociones en las que se reivindicaba una autonomía leonesa. Se ha primado “el representar a la ciudadanía” por encima de lo que sean las exigencias de partido. Igual alguien tiene que plantearse cómo es posible que pese a la oposición de los partidos políticos, son ya 30 los municipios los que se han sumado a esta reivindicación. Son concejales que a pesar de las presiones han apostado por la dignidad y han considerado que por encima de los planteamientos de sus partidos están los intereses de las personas que les han votado. Es como decirles a sus partidos la frase favorita de Manolo Cadenas “Esto es León y aquí mandamos nosotros”.

            Las mociones favorables a una Autonomía Leonesa han salido adelante con los votos de concejales que pertenecen a PP, PSOE, Ciudadanos, Podemos, Vox, IU, UPL. . Frente a aquellos que dicen que leonesismo es igual a UPL, resulta que los hechos nos dicen que está moción está saliendo adelante incluso en municipios en los que la UPL no cuenta con representación. Es la apuesta por la libertad frente a las imposiciones.

            La realidad es que la reivindicación leonesista es independiente de la posición ideológica de cada cual. Partidarios del reconocimiento político de la identidad leonesa existen en todos los partidos. En el pasado podemos recordar que tuvieron posiciones en defensa de la autonomía leonesa de forma significativa José María Suárez (que promovió los recursos jurídicos contra la integración leonesa en esa autonomía) o Juan Morano (por poner sólo dos ejemplos).

            En la historia podemos repasar como las posiciones políticas han sido variantes en todos y cada uno de los partidos. Pero claro el señor Silvan tiene su teoría del retrovisor (lo que supone decir que hay que olvidarse de quién fue Miguel Ángel Blanco y “mirar hacia delante”). Para mi sin embargo hay que tener muy presente el pasado como garantía para conseguir un futuro mejor. Es muy mala noticia que la mitad de los universitarios desconozcan quién fue Miguel Ángel Blanco o que sea mucho más conocida la figura del Cid que el que la Unesco reconozca como Cuna del Parlamentarismo al Reino de León.

            Es un hecho lamentable la falta de profesionalidad que se ha podido ver en algunos medios de comunicación. Ello con independencia de la opinión que cada cual pueda tener. Así, hay que decir que es falso aludir al concepto de “independencia” al tratar esta cuestión. En algunos casos se ha llegado también a la ocultación de la noticia. En cuanto a su tratamiento en los periódicos del resto de España se recoge perfectamente en el estudio de Christian Fernández Casado “Leonesismo y su imagen en España”.

                        Es mentira que esto surja como una derivación de lo que sucede en Cataluña. Son muchos años, diría que muchos siglos, en lo que este debate está presente. Eso es un hecho objetivo que sólo se puede obviar desde el desconocimiento o desde la mala intención.

            Comparar la historia leonesa con la de “mi comunidad de vecinos” o con “el cantón de Cartagena” es insultar desde la ignorancia. Lo malo es que incluso aquellos que tienen altas responsabilidades políticas hacen este tipo de comentarios.

                        Un partido que se denomina “Ciudadanos” no puede alejarse tanto de aquellos a los que se supone pretende representar. La unidad de España se construye desde el respeto a su diversidad y pluralidad. Es una evidencia que los motivos que llevaron a crear la autonomía de Castilla y León como dique de contención a los nacionalismos periféricos han fracasado. Sin embargo, hay que conocer todos esos procesos para evitar caer en los mismos errores. La moción leonesista ha triunfado incluso en los pocos Ayuntamientos leoneses donde gobiernan.   

            La ciudadanía siempre agradece que se primen sus intereses por encima de lo que pueda decir un determinado partido. Los liderazgos políticos siempre se han sustentado en ese principio de aceptación ciudadana.

DESFASADOS.




          En este tiempo de las fases yo creo que muchos nos estamos quedando desfasados. El tema de conversación en la calle suele estar alrededor de la fase en la que estamos. ¡Ah pues nosotros ya estamos en la fase 2!, otros dirán en la fase 1 e incluso se han establecido diferencias entre la fase 0 y la 0,5. Pero claro es que además las fases no son iguales en todos los sitios y lo que es posible hacer en una zona determinada puede ser no factible hacerlo en otra aunque este en la misma fase. Vamos que con este panorama me parece normal que la ciudadanía se haya visto desbordada y “desfasada”.

            Pero claro si hablamos de la posible vacuna de nuevo tenemos que recurrir a las “fases”. Hay una carrera entre los distintos países para encontrar la vacuna y el éxito en alcanzarla depende de “la fase” en que se encuentre. También aquí puede ser que el concepto de fase  varié en función de los criterios de definición de cada administración. Vamos otro lío de fases.

            A mí todo esto me recuerda un poco al color que cada Ayuntamiento aplica para determinar las restricciones de aparcamiento en cada ciudad. Ello obliga a los conductores a llevar una especie de diccionario para que puedan ver que significa el color verde en cada municipio, ya que puede tener muy poco que ver con lo que significa en otro, incluso aunque pueda estar relativamente próximo.

            Uno añora cuando las fases eran las que tenían los cohetes espaciales y te decían que en su ascenso la nave se había desprendido de tal fase. Desde luego era mucho más claro. También en el mundo del deporte ha sido habitual la utilización del término. Todos aspirábamos a que nuestro equipo pudiera jugar una fase de ascenso o la fase final de un determinado torneo. Eran fases con un contenido más placentero. Ahora incluso esas fases se tienen que jugar sin espectadores. También aquí los aficionados nos hemos quedado “desfasados”.


jueves, 21 de mayo de 2020

LA NORMALIDAD.




          Con la evolución de la pandemia hemos escuchado una expresión que para mí, al menos, era nueva es la que  hace referencia a la transición a “la nueva normalidad”. Mi admirado Rafael Nadal al ser preguntado sobre esto contestaba que él lo que quería era “la vieja normalidad”.

            Podríamos decir que se ha abierto el debate sobre lo que es y significa “la normalidad”. Sobre ello se han adoptado perspectivas muy diferentes. Por ejemplo, uno de los padres de la sociología Emile Durkheim estudiaba el suicidio por cuanto lo consideraba un hecho “normal”. En su perspectiva el suicidio era un hecho normal por cuanto se daba en todas las sociedades y en todos los tiempos. Es decir vinculaba la normalidad a un hecho que se repetía de forma regular en distintas sociedades y períodos de tiempo. En ese sentido el asesinato también podría ser considerado un “hecho normal”.

            Otra perspectiva muy distinta es la que vincula la normalidad a “la norma social”. Desde ese punto de vista es claro que los asesinatos o los suicidios no entrarían en la normalidad social. Aquí entran los componentes éticos que no contaban en esa normalidad estadística de Durkheim. Así al que por algún  motivo se salta alguna norma social se le insulta y se le denomina anormal (no normal). Es decir hay una sanción social al que se sitúa fuera de esa normalidad.

            También en ese debate sobre lo que es y significa la normalidad ha entrado Nassim Nicholas Taleb con su obra “El Cisne Negro”. Su tesis central es que los sucesos extraordinarios y de gran impacto entran también en lo que pudiera considerarse la normalidad social. Viene a decir que aunque la mayoría de los cisnes son blancos no hay que olvidar que también hay “cisnes negros”. En nuestro caso podemos decir que las pandemias no son tampoco algo nuevo, el mundo ha ido conviviendo con ellas a través de los siglos. Tal vez hemos vivido en una cierta ilusión y el Covid-19 nos ha despertado rápidamente. La historia nos puede recordar enfermedades que han asolado el mundo en diferentes épocas. Como diría Taleb “nos centramos en segmentos preseleccionados de lo visto, y a partir de ahí generalizamos en lo no visto”.