jueves, 29 de enero de 2026

LA CESTA DE LA COMPRA DE LA HISTORIA LEONESA.

 


            Cada vez se puede ver con mayor frecuencia que la historia se escribe al dictado del que paga un determinado proyecto. Es como ir al supermercado y decir : ¿ Usted que prefiere que ponga a Ordoño II rey de Galicia, de Castilla o de Murcia? Si quiere que le ponga de Galicia el precio será … si de Castilla este otro y si de Murcia pues igual algo más caro. Por cierto ni siquiera se es trasparente a la hora de fijar esos precios.

            Ruta Quetzal tras la muerte de su impulsor Miguel de la Quadra Salcedo y cuando deja de ser patrocinado por BBVA pierde la independencia y también fuentes de financiación importantes. Con ello deja de ser la esencia de lo que era en sus inicios como puente de comunicación entre jóvenes de España, de Europa y de Hispanoamérica. Pero hay gente que quiere seguir viviendo de lo que fue ese proyecto y para ello tiene que buscar dinero. El sistema es buscar patrocinio de instituciones públicas y en el caso del 2026 de la Agencia de Turismo de la Xunta de Galicia. Entonces es como decir “como yo te doy el dinero donde pone León lo sustituyes por Galicia”. Que eso no se ajusta a la verdad, bueno eso no importa si se ajusta a nuestros intereses.

            Así empezamos un catálogo en el que a la Reina Urraca pasa a ser denominada Reina de Galicia, a que en San Isidoro están enterrados los reyes de Galicia o que Ordoño II fundo el Reino de Galicia. ¿ De verdad alguien puede sostener esas cosas sin sonrojarse? . Es claro que ese tipo de cosas obedecen a los intereses del patrocinador y también a la falta de dignidad de los patrocinados que ya sólo buscan su propio sustento y no las ideas originales del proyecto.

            Es lamentable que lo que fue un proyecto para ahondar en el conocimiento de nuestra historia y establecer lazos de hermandad con otros pueblos, se haya convertido ahora en esto. En otros momentos mis propias hijas participaron en convocatorias de hace ya muchos años. Recuerdo alguno de sus trabajos sobre Catalina de Erauso.

            Pero también es triste que una vez más el rechazo a estas manipulaciones se haga desde el ámbito privado y falta un papel contundente de las instituciones. Para empezar habría que negar cualquier tipo de apoyo para que puedan ejercer las actividades de esa Ruta del 2026 en el espacio leonés. Luego hay que salir al paso de todas las falsificaciones y pedir rectificar todo el contenido no sólo a través de un comunicado sino en todo lo que es la programación y difusión.  

            Ante las continuadas agresiones a nuestra historia y a nuestra identidad se hace cada vez más necesario la creación de una Oficina de Defensa de la Identidad Leonesa. No hacen falta grandes presupuestos pero si el apoyo institucional para que haya una persona encargada en exclusiva de esa tarea. Alguien que canalice la respuesta institucional y recoja las demandas de la ciudadanía. No sólo a nivel de protesta, también de promoción de esa identidad.

            Para defender la veracidad de la historia habría que buscar el amparo de las Universidades y de la propia Real Academia de la Historia de España .  La situación actual es la de que si no tienes poder, pierdes tu historia y te reducen a la nada. La manipulación se hace a conveniencia del que paga. Por otro lado hay dinero si hay poder.

            Hay que decir que la manipulación no es privativa de un determinado partido político. En este caso es el PP el que Gobierna en Galicia como también lo hace en Castilla y León. Aunque también hay otro tipo de manipulaciones en otros territorios. ¿ Pedirá el PP de León a sus compañeros de Galicia una rectificación? ¿ Lo hará Ester Muñoz a Feijoo o priorizará su propia carrera política y no molestar a su jefe?

            En este y en otros casos se busca que aquello que se dice este en consonancia con el que manda en ese determinado medio . Hay que recuperar el sentido de la verdad por encima de los intereses partidistas. Pero también hay que buscar tener poder para poder alcanzar ese objetivo.

sábado, 17 de enero de 2026

SOBRE PUENTES Y TRINCHERAS.

 


            El mundo en general está evolucionando hacia una polarización social y política. Los extremos avanzan y las posiciones moderadas tienden a retroceder. Habría muchos ejemplos pero podría valer como referencia lo que ha sucedido en Chile en la segunda vuelta electoral en la que han competido una comunista con alguien que se dice seguidor de Pinochet. Años antes en Colombia la elección también en segunda vuelta fue entre Petro (exguerrillero) y Rodolfo (seguidor de Hitler según sus propias palabras). En Europa también ganan peso las posiciones las opciones más radicales . En España en las últimas elecciones en Extremadura han mejorado posiciones tanto VOX como Podemos.

            Una de las consecuencias de esta polarización es que el debate ya ha dejado de centrarse en las ideas para hacerlo en las personas. No se trata de elegir lo que se pudiera considerar una opción alternativa mejor ya sea en la economía, la educación, la sanidad… Lo que centra el discurso es la descalificación del adversario como persona. Por eso es cada vez más habitual que se llegue a la descalificación y al insulto. Ello mismo provoca que la otra parte responda con eso mismo. Abundan los gritos y faltan las palabras.

            “La supuesta maldad” ya no es tanto atribuida a unas determinadas ideas, sino que más bien se atribuye a la propia caracterización personal. Ello supone que todo aquello que pueda decir o proponer esa persona directamente se rechaza, no tanto por lo que dice como por quién lo dice. Así se construyen continuamente trincheras desde las que se observa y combate al “enemigo”.

            En España tenemos un claro ejemplo de esa “personificación” en cómo se sustituye la referencia al “socialismo” por la del “sanchismo”.  Se combate mucho más al personaje que a lo que puedan ser las ideas que pueda representar.

            Los noticieros se llenan de crónicas de tribunales. Cuando la acusación llega a un líder de un partido, este suele responder con otra que le llega al que le ha acusado. Así llegamos a una interminable lista de “acusados” de haber cometido delitos. Los jueces ganan protagonismo y los parlamentos dejan de serlo para ser una especie de “gallinero” de cruces de insultos. No se debaten proyectos y lo que hay son acusaciones personales. La ciudadanía se cansa de todo ello.

            Antes en Europa la dinámica social llevaba a evitar gastos en armamento y reducir las prestaciones que debía prestar la ciudadanía en el servicio militar. Ahora es justo lo contrario, todos los países buscan ampliar sus presupuestos de defensa y se incentiva el hacer el servicio militar. Incluso Mark Rutte secretario general de la OTAN afirmaba nada menos que “había que prepararse  para guerras como las de nuestros abuelos y bisabuelos”. Creo que la polarización que se está dando a nivel social y político también se extiende a otros ámbitos como el militar.

            A mí personalmente me preocupa esta situación. Creo que no nos lleva a nada bueno y que hay que pararla cuanto antes. No cabe tampoco responsabilizar  de ella exclusivamente a los políticos y menos aún a los del “partido contrario”. Es una situación que se está produciendo a nivel mundial y en muchos lugares se sustenta con el voto de la ciudadanía. Es decir, algo tenemos que ver. El cambio debe empezar por nosotros mismos y no cabe demandar que otros lo hagan por nosotros.

            En España no creo que sea bueno que nos encaminemos a una división en la que una parte de ella esté gobernada por fuerzas independentistas y la otra por pactos PP-Vox. Esa es una España de confrontación y eso siempre es peligroso. Hace falta llegar a una España de integración y para ello hay necesidad de establecer “puentes” entre sus diferentes partes. No se trata de hacer “concesiones” que supongan agravios a otras zonas y tampoco de que sólo una parte debe “ceder” para llegar a esos consensos.

            Las divisiones fortalecen a aquellos que quieren acabar con “el nosotros común”. Hay que empezar a considerar que los puntos en común como “españoles” pueden ser más importantes que aquello que puedan ser las diferencias ideológicas o personales. La debilidad de esos consensos ha sido la principal fortaleza de aquellos que apuestan por fórmulas de ruptura.

            La unidad se construye desde el respeto a la pluralidad. Sin embargo a la vez hay que decir que entre los primeros que no respetan esa pluralidad nos encontramos a las fuerzas independentistas y nacionalistas que simplemente hacen la división entre “nosotros” y “España”. Evidentemente eso no es respetar la pluralidad social. No digamos aquellos que siguen sin condenar el asesinato del que pensaba diferente.

            Los puentes se construyen desde la voluntad de “unir”, las trincheras se hacen para “ganar” al contrario. Hace falta fortalecer esos deseos de unidad desde la fórmula del respeto. Hoy en España, en Europa y en el mundo parece que caminamos en sentido contrario. Por eso mismo es hora de hacer una llamada para rectificar el rumbo.

jueves, 15 de enero de 2026

EL CAMBIO QUE SUPUSO LAS CORTES LEONESAS DE 1.188 FRENTE A LAS NORMAS IMPERANTES DEL MOMENTO.

 


            En el concepto general de la época tenemos que se consideraba que el poder derivaba directamente de la divinidad y por tanto no estaba sujeto a lo que pudiera demandar la ciudadanía. El absolutismo francés se apropia de algunos principios del derecho romano como el de Rex solutus legibus est. Es decir “el rey no está sujeto a leyes”.

            Frente a ese poder omnímodo las Cortes Leonesas de 1.188 y en medio de ese contexto afirman “yo don Alfonso, rey de León y de Galicia, habiendo celebrado curia en León, con el arzobispo y los obispos y los magnates de mi reino, y con los ciudadanos elegidos de cada una de las ciudades, establecí y confirmé bajo juramento que respetaría las buenas costumbres que tienen todos los de mi reino”. Es decir la norma ya no es algo que hace el rey en exclusiva sino que la establece en base a lo que dicen otros y en ese otros entran “los ciudadanos elegidos en cada una de las ciudades”. El salto es enorme respecto de un marco social de un rey no sujeto a leyes .

            También en esa misma línea se decía en el contexto social de la época “Quod principi placuit legis habet vigorem” o lo que es lo mismo “lo que complace al príncipe tiene valor de ley”. Frente a esa filosofía en el Decreta 3 de las Cortes Leonesas de 1.188 se dice: “por la acusación que se me haga de alguien o por lo malo que se diga de él, nunca le causaré daño en su persona o bienes, hasta citarlo por documento formal para que responda ante la justicia en la forma que mi curia disponga; y si la acusación no se probare, el que la hizo sufrirá la pena correspondiente y pagará, además, los gastos de viaje que por ello haya tenido que hacer el acusado”. Es decir frente al deseo del príncipe “es ley” , las Cortes establecen por un lado que exista una acusación y que esta se deba de probar e incluso añade penas si ese alegato que se formula es falso. Además ya no será el rey el que dictamine en exclusiva la veracidad de esa acusación sino que la misma se presenta ante una “curia” a la que el propio rey se somete a lo que pueda dictaminar. Eso supone un cambio extraordinariamente importante y que debería ser orgullo no sólo de los leoneses, también del conjunto de los españoles.

     La lettre de cachet permitía encarcelar a una persona por orden directa del rey, sin acusación ni juicio, lo que ponía de manifiesto la superioridad del rey sobre la ley. Era algo habitual en el contexto de la época . Sin embargo en las Cortes Leonesas en su Decreta 12 se dice: “ Juré también que nadie, ni siquiera mi autoridad, podrá entrar por la fuerza en casa de otro ni hacerle daño en ella o en sus bienes; y si así ocurriese, se pagará al dueño de la casa el doble del valor de lo dañado, y además al señor de la tierra nueve veces el daño causado, si no se prometiera cumplir aquella satisfacción.”

     Frente a una situación en que bastaba la orden directa del rey para encarcelar a una persona, las Cortes Leonesas en sus disposiciones indican que ni siquiera el rey podrá entrar por la fuerza en casa de otro ni hacerle daño en ella o sus bienes. Incluso añade penas si se incumple eso . Podríamos decir que en esos Decreta se recoge un principio tan importante como el Habeas Corpus.

En esos tiempos la firma de cualquier norma llevaba la siguiente apostilla: Car tel est notre plaisir”. Es decir lo justo dependía de la voluntad del soberano. El cambio fundamental que se produce en esas Cortes es que se ponen límites al soberano y que entran a poner esas limitaciones la propia ciudadanía. Por ello se las reconoce como “Cuna del Parlamentarismo”. Claro, que no eran perfectas, pero cabría  poner en duda si las actuales lo son. Pero supuso un avance muy importante en dar valor a la ciudadanía en establecer las normas que rijan la convivencia. Ello no se produce por casualidad en León, ni es sólo producto de “un rey bueno”. Se produce en un contexto de un reino que fue el primero que promulgo Fueros y que busco siempre regirse por el imperio de la ley.