jueves, 22 de octubre de 2026

LEONESES. SER PARA EXISTIR.

 


        Uno piensa que realmente la reivindicación leonesa es la de seguir siendo lo que ha sido siempre. Yo nací siendo leonés y por ello mismo español. No es algo que surja con la España de las autonomías. Lo que ocurre es que en ese momento de la historia alguien decide por su cuenta (y sin contar la ciudadanía) suprimir la regionalidad leonesa. Es en ese momento cuando surge la rebelión ante lo que considero una flagrante injusticia que atentaba contra los propios principios democráticos. Ni soy, ni he sido ni seré nunca castellano, pero no porque tenga nada contra ellos. Tampoco soy, ni he sido, ni seré nunca murciano o andaluz sin que ello suponga animadversión respecto a ellos. No entiendo a aquellos que consideran aceptable que se pueda ir por la calle con las camisetas de las selecciones de argentina, inglesa o de Euskalherria pero consideran infantil llevar la camiseta de España por las calles de cualquier ciudad (incluso de España).

            Dice Yuval Noah Harari en Nexos “si un número suficiente de personas está de acuerdo en que un estado concreto existe, entonces existe”. Podía cuestionar algo esa afirmación, pero me parece importante que ese autor ligue la existencia a la voluntad de la ciudadanía en afirmar esa existencia. Lo aplico al caso leonés. Para seguir existiendo es necesario el reafirmar esa existencia, en no cansarnos de reivindicarlo ya sea en el plano personal o social. También en el plano de la educación en el que además de la que nos llega desde las instituciones está la que conculcamos a nuestros hijos a nuestros nietos. Si “somos” , “existimos” .

            El mismo autor antes citado nos sigue diciendo: “ al priorizar el orden frente a la verdad, una red puede acaparar mucho poder , pero usarlo de forma poco prudente”. También en la Junta de Castilla y León se prioriza el “orden” frente a “la verdad” , con el objetivo de acaparar poder. Por ello mismo se financian organismos como la Fundación de Castilla y León con el objetivo de crear un discurso que vaya acorde con sus intereses y de cobertura a su propia estructura de poder. La verdad interesa más bien poco, especialmente si cuestiona ese propio poder.

            Creo necesario favorecer mecanismos de “autodefensa” de esa identidad leonesa. Hay que ganar en capacidad de organización. Por esos mismo he defendido la necesidad de crear una Oficina de Defensa de la Identidad Leonesa .

            La imagen social es fundamental para generar recursos. El que la parte leonesa de Picos de Europa pierda visitantes mientras otras regiones colindantes la ganan, tiene mucho que ver con esa falta de imagen y esa negación de la existencia. Otro ejemplo son los muchos dineros que se gastan las marcas internacionales en promocionarse o la presencia que ganan “nuevos oficios” como los influencers .

            En mi opinión el debate no se ha tendido a situar en si eso que decimos “es o no es” sino más bien si ante esa situación “se puede hacer algo o no hay nada que hacer”. Es decir entre si debemos permanecer en el actual marco autonómico aún a costa de considerar que es injusto (permanecer anclados en la injusticia) o si bien hay que ser rebeldes ante ella y recuperar los valores de la libertad y la dignidad.

Este artículo quiere ser un alegato para decir que SI SOMOS, EXISTIMOS. Es decir mantener la identidad y la personalidad leonesa también es algo que depende de nosotros mismos. Defiendo que “lo leonés” es hoy más que nunca una comunidad de sentimientos, y cuanto más extensa sea, más carta de existencia tendrá la propia condición de León como Región. Más allá de los valores identitarios, está es una lucha por la libertad y desde la libertad. Por no admitir la imposición que se hace a la ciudadanía sin ningún tipo de consulta y en abierta oposición a sus deseos. Es la defensa de la dignidad de ser lo que somos. En la defensa de todo ello también nos jugamos nuestro propio futuro económico. No se puede vender lo que nos existe.

Admito que a todos nos llega el cansancio de tantos años en la brecha. Sin embargo uno no puede renunciar a lo que ha sido siempre. León no puede pasar a ser “El reino de los cementerios” en el que el silencio apaga cualquier reivindicación. El declive social y económico es bastante evidente y no parece que la continuidad vaya a propiciar un cambio en esa situación. Como diría David Bueno más que resistir  (de forma pasiva) lo que hay que hacer es “persistir”  para seguir existiendo.

sábado, 10 de octubre de 2026

SAN AGUSTÍN Y LA AUTONOMÍA LEONESA.

 


Decía San Agustín que “errar es humano; perseverar en el error es diabólico”. En algún artículo anterior he dicho que “los errores no caducan” y por ello coincido con ese pensamiento de que lo que no cabe es “perseverar en el error”.

            Desde ese planteamiento lo primero es identificar lo que es un error para así poder llegar a subsanarlo. En el caso leonés un error especialmente grave fue incluir la Región Leonesa en la autonomía de Castilla y León.

            ¿Qué signos evidencian que fue un error? . Serían muchos pero trataré de centrarme en aquellos que podemos considerar más relevantes:

1/ La evolución demográfica.

            En 1.983 la provincia de León tenía 526.439 habitantes mientras que en el 2025 tenía 448.030 es decir perdió nada menos que 78. 409 habitantes.

            En 1.983 las tres provincias de la Región Leonesa representaban el 2.94% del total de España y en el 2025 eran el 1.92%.

            Mientras esto ocurría, el conjunto de las autonomías uniprovinciales aumentaba su peso sobre el conjunto de la población española (+3.46), incluso si excluimos la Comunidad de Madrid también de da ese incremento (+0.87).

            Si la referencia la establecemos con las autonomías de 3 provincias  como Aragón o la Comunidad Valenciana también sería negativa esa comparación.

            Cuando nos centramos en la propia Comunidad Autónoma tenemos que la provincia de León representaba en 1.983 el 20,32% de total de la Comunidad, mientras que en el 2024 era el 18.69% es decir perdía -1.63%. En esas mismas fechas la perdida para el conjunto de la Región Leonesa era de -3.81%. Adivinen quien gana peso, Valladolid pasa del 18.82% (por debajo de León entonces) a un 22%.

2/ Los principios democráticos. Los deseos de la ciudadanía.

            El proceso por el que se incluyo a la Región Leonesa en el marco autonómico de Castilla y León no fue precisamente democrático. A explicarlo y analizarlo dedique mi libro “El Proceso Autonómico Leonés”.  Todos los estudios sociológicos realizados (incluso los hechos por la propia Junta de Castilla y León) nos dice que antes y ahora hay una clara mayoría de leoneses que desean que León sea una autonomía propia.

            En ese contexto hay que enmarcar el gran numero de corporaciones municipales (más de 75) que han apoyado el crear una autonomía leonesa. Por el contrario es insignificante el número de los que han rechazado esa moción. Los ayuntamientos que han optado por apoyar una autonomía leonesa representan más de la mitad de la población del conjunto de la provincia ( y son más del 90% de los que se han pronunciado).

 

3./ El error es también respecto al objetivo que se perseguía al crear la autonomía de Castilla y León. Frenar los nacionalismos periféricos.

            Martin Villa fue el ministro que tuvo como misión principal configurar la España de las autonomías. Lo hacía alguien procedente del franquismo y que desde luego no creía en ese marco autonómico. Desde su reticencia busca establecer un “centro fuerte” que contrarreste a los nacionalismos periféricos de vascos y catalanes en un juego de fuerzas centrífugas y centrípetas.

            Ese “centro fuerte” pretendía ser Castilla y León. Estoy convencido de que a Martin Villa le hubiera gustado que tanto Cantabria como La Rioja se hubieran integrado en ese marco autonómico. Ambas formaban parte de lo que hasta ese momento era “Castilla la Vieja” (repasen los libros para comprobarlo). Sin embargo no tuvo el poder suficiente en ellas para cumplir su objetivo. Sin embargo en la provincia de León si era el máximo representante de su partido y pudo obligar al resto a aceptar que se incluyera en el marco de Castilla y León. Cuando UCD desaparece entonces los representantes de ese partido se ven libres de seguir a Martin Villa y se rebelan. Por ello, en votación de la Diputación y por 20 votos a 4 deciden apoyar una moción favorable a una autonomía leonesa. El problema fue que los tribunales no reconocían la facultad de la Diputación para cambiar ese proceso.

            Pero vamos a ver los resultados en función de ese objetivo. Es claro que en Cataluña las fuerzas que persiguen la independencia han avanzado respecto el porcentaje que representaban al inicio del proceso. En las elecciones a Cortes Generales los partidos nacionalistas en Cataluña y Euskadi alcanzaron en 1.977 un total de 20 escaños, en las últimas elecciones han pasado a ser 24. Por otro lado también se ha producido un proceso de radicalización en esos partidos. Por ejemplo, no es lo mismo la Convergencia de Jordi Pujol al Junts de Puigdemont.

            En definitiva podemos decir que también se ha dado un fracaso en los objetivos sobre los que se fundo la autonomía de Castilla y León.

 

            Creo que en base a todo ello cabe concluir que ya sea desde la perspectiva económica, como social o la de “contrapeso” la autonomía de Castilla y León es un error.

            Y aquí termino como empecé este artículo, “perseverar en el error es diabólico” así que habrá que examinar los mecanismos que nos permitan cambiarlo.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

LEONESISMO NO ES NACIONALISMO.

 


            Para entendernos vamos a partir definiendo esos conceptos. Empezamos por el leonesismo, que vendría a identificar a todos aquellos que defienden que León debe ser una Comunidad Autónoma diferenciada dentro del conjunto de la España de las Autonomías. No es por tanto una cuestión de “querencias”, ni tampoco puede  atribuir la condición de leonesistas aquellos que desde su propia percepción dicen “trabajar mucho por León”. A partir de esa definición común luego pueden darse muchas diferencias ya sea de contenido ideológico, de demarcación territorial o muchas más.

            El nacionalismo, en sus muchas variantes, tiene como elemento común su aspiración a que su territorio de referencia se constituya en una nación independiente de España.

            También me gustaría aclarar que el regionalismo no es una especie de “nacionalismo de segunda división”. Son conceptos no sólo distintos sino que muchas veces son hasta opuestos. El regionalismo (en Navarra, en Valencia…) es muchas veces un “abanderado de España” y una forma de resistencia ante lo que quieren imponer los nacionalismos ( vasco en Navarra o catalán en Valencia).

            Los leonesistas nos alegramos con el triunfo de España en el mundial de futbol y lo hacemos por cuanto ganó nuestro equipo. Nos parece vergonzoso que en Barcelona en lugar de homenajear a los jugadores que ganaron ese mundial se hiciera una exaltación de la bandera independentista. No aceptamos que se vea como “normal” la quema de banderas españolas o las agresiones a personas que iban con la camiseta de la selección española y sin embargo se ponga el grito en el cielo cuando el que padece esa agresión es de mi grupo. Es como decir “a los otros” se les puede hacer de todo pero “ a los míos ni los toques”.

            Desde el nacionalismo he ido propuestas como “que los guardias civiles y policías que están destinados en Euskadi se vayan para Ceuta”. O también “la de que los emigrantes que han llegado a Ceuta que se repartan en otras zonas de España pero ninguno venga a Cataluña”. El uno y el otro son claros ejemplos de falta de solidaridad. Es como decir “los beneficios para mí, las cargas para ti”. En Euskadi son muchos los guardias civiles y policías nacionales que han dado su vida por defender las libertades de todos, como para que ahora un responsable político de primer nivel diga este tipo de cosas. ¿De verdad alguien piensa que ese tipo de palabras puedan salir de un político leonesista?

            No puedo entender a aquellos que hacen campaña a los que presuntamente son sus adversarios. Les pongo un ejemplo. Tanto en San Mames como en Anoeta fueron muchos más los espectadores que aplaudieron a sus jugadores que habían ganado el mundial que los que los silbaron. Sin embargo he visto en redes que muchas personas se rasgaban las vestiduras sobre “los silbidos en esos campos”. Es decir daban protagonismo mayoritario a lo que fue obra de una minoría. Eso es precisamente lo que perseguían los que silbaban a esos jugadores. Algunos se han servido de “esos tontos útiles”.

            También estarían dentro de esa categoría los que vinculan “leonesismo” con “nacionalismo”. Igual les convendría recordar que en alguna de las elecciones europeas el PNV apoyo al Partido Nacionalista de Castilla y León (PANCAL). Sólo desde una estrategia puramente de partido (y no de España) se puede entender que establezcan esa asociación. Buscan con ello que rechazando esa vinculación ello los lleve a votar a su partido (incluso aquellos que desearían una autonomía leonesa).

            El modelo leonés de España es algo que se ha podido ver a lo largo de toda su historia. Por un lado es un modelo que se ha basado en los valores propios de la palabra frente a otros que imponían la espada. Son ejemplo de ello los Fueros de León o las Cortes Leonesas de 1.188. Pero también ese culto a la palabra sigue estando presente en nuestra cultura en forma de los debates de las Cantaderas o las Cabezadas.

            Pero también ese modelo leonés de España refleja una apuesta por estructurarla desde la posición de “unidad en la pluralidad” que se plasmaba en el Regnum Imperium Leonés. Había un emperador (el rey de León) como garante de la unidad y unos reyes en sus respectivos territorios. Ese modelo buscaba salvaguardar la unidad pero entendía que la mejor forma de hacerlo es reconocer la pluralidad de España. Nada que ver con unos nacionalismos que buscan dinamitar esa unidad , pero tampoco con aquellos que al modo de Martin Villa creen que la mejor forma de defender esa unidad es contraponer un centro (que llamó Castilla y León) con una periferia (vascos y catalanes).

            3 gatos y 6 lechugas no suman 9 ¿ verdad? Pues cuando se crea una Comunidad Autónoma desde la imposición y sumando cosas distintas no sólo no favorece la unidad de España (que pretendía Martin Villa) sino que actúa en sentido contrario. La libertad es un buen mecanismo de cohesión.

martes, 25 de agosto de 2026

EL APARTHEID EN ALGUNAS TXOZNAS DE EUSKADI.

 


            El apartheid se distinguía por crear zonas y espacios separados en transportes públicos, baños… en función de la raza. Esta separación además de en Sudáfrica también se dio en Estados Unidos como se pudo ver en la película Green Book donde se recogen los hoteles y lugares seguros donde podían ir los negros.

            Rosa Parks fue una mujer negra (y muy valiente) que en Estados Unidos se sentó en los asientos reservados para los blancos. Rechazó dejar su asiento a un blanco cuando le pidieron que fuera a los asientos reservados para los negros. Hoy recibe nuestra admiración y la consideramos una defensora de los derechos civiles.

            Hoy en algunas txoznas de Euskadi se vuelve a esa teoría de la separación, en este caso en función de la lengua utilizada. Así reservan espacios marginales para que se pueda pedir la consumición en la lengua castellana, frente al general para pedirla en euskera. También ha habido otros casos que se niega atender a aquellos que iban con la camiseta de la selección española. Al más puro estilo apartheid. Pero curiosamente aquellos que practican este tipo de actos se dicen que son ellos los progresistas y “los fachas” los que se acercan a pedir la consumición en castellano. Dice el refrán que “ningún cagao se huele” pues eso. No hay que olvidar que “nazi” viene de nacionalsocialista.

            En mi opinión esas actitudes esconden también un fracaso. En función del concepto de “prioridad nacional” se están gastando muchos millones de euros en lograr una sociedad que hable euskera, aunque ello pueda detraer recursos hacia servicios esenciales como la sanidad o la vivienda. En educación se prima que sea en euskera a lo que pueda ser la calidad educativa y eso supone notas no buenas en los exámenes Pisa.

            Sin embargo el euskera no llega a imponerse en el territorio de los ámbitos privados a pesar de todos los esfuerzos que se hacen para lograrlo (como antes lo hacía el régimen de Franco en sentido contrario). Cambian los objetivos y no tanto los métodos. Por eso este tipo de iniciativas buscan no tanto promover como obligar (discriminando) a que las cosas sean como “yo dicto”. También se dictan leyes que marcan como debe ser los letreros de mi comercio o el idioma en que debe ser atendido la clientela. Pero aquí tampoco se logran los objetivos previstos. El carácter politizado de las txoznas por el nacionalismo radical y su temporalidad favorece esas actuaciones discriminatorias.

            Una de las características que definen a las dictaduras es la de considerar que “la calle es mía”. El nacionalismo radical práctica absolutamente ese principio. Determinan por ejemplo que un ertzaina no pueda entrar en el recinto de las fiestas o  que puedan colocar fotos de presos de Eta a modo de reconocimiento a su actividad.

            Hay partidos que promueven este tipo de cosas y otros que prefieren mirar para otro lado. El “nosotros” también incluye  a aquellos que hacen cosas que no nos gustan. Esa ventanilla del castellano es para “ellos” (aun cuando puedan tener 14 apellidos vascos).

            Es incomprensible que cuando se dan estas situaciones el actual lehendakari diga que “el autogobierno nos ha liberado del auge de la extrema derecha”. Vamos que las actitudes y comportamientos fascistas se dan fuera de Euskadi. Claro eso viene a indicar una cierta tolerancia hacia esas posiciones que fomentan el apartheid (aún admitiendo que no sea lo que más le gusta). Es fundamental entender que el fascismo está instalado en Euskadi y que no hay que buscarlo fuera del propio territorio vasco.

            Es también muy importante discriminar entre los vascos que promueven este apartheid y los que lo sufren e incluso lo combaten. El meterlos todos en el mismo saco por un lado es injusto, por otro favorece a los agresores y perjudica a los agredidos. Yo mismo cuando he ido por las calles de Bilbao con mi camiseta de la selección española he recibido muchos más apoyos que críticas. Hay personas violentas pero también hay muchos más vascos que no lo son y que gustan ver por la calle unos signos de identidad española (lo que  duele a los nacionalistas).

            Cuando se habla de la selección de Euskalherria hay que entender que los que la promueven incluyen en ella (sin preguntar a nadie claro) a Navarra o al País Vasco Francés. Esa filosofía la puede aplicar un club privado como el Athletic pero sería imposible en organismos oficiales. ¿o alguien piensa que el Estado Francés iba a permitirlo? Por otra parte habría muchos jugadores que siendo vascos quisieran seguir jugando con la selección española. Es un caso más de como la actividad deportiva queda sujeta y supeditada a un proyecto político que además no tiene un talante excesivamente democrático.

 

jueves, 16 de julio de 2026

APLAUDIDORES Y LEÓN.

 


            Estamos asistiendo a que día tras día se escuchen los insultos y apenas haya oportunidad al debate de ideas o propuestas . Diría que casi hay carta de libertad para decir cualquier barbaridad siempre que pertenezca a mi grupo de referencia. Por ejemplo acabo de escuchar a Miguel Tellado (secretario general del PP) que el Congreso Federal del PSOE más que Federal habría que denominarlo “criminal” . En esa misma línea en su momento dijo que los socialistas “deberían de salir de la Moncloa con los brazos en alto”. El presidente Trump es también suficientemente conocido por la facilidad para insultar a todo aquel que no coincida con lo que puedan ser sus posiciones. Tanto en Europa como en el resto del mundo podríamos encontrar ejemplos similares.

            Cada uno de estos líderes tiene su correspondiente corte de “aplaudidores”. Es habitual ver a Trump rodeado de un grupo de personas en el Despacho Oval simplemente para aplaudir cualquier cosa que pueda decir e incluso he podido ver a ese grupo rezando juntos, con Trump dirigiendo a modo de sacerdote la oración.

            Faltan las ideas que propician el debate. Con ello deja de existir una crítica a lo que puedan ser los propios planteamientos que pueda tener mi propio grupo. En un mundo tan polarizado, al disidente de cada partido se le suele vincular muy fácilmente a “traidor”.

            La dialéctica se establece para ver quien puede insultar más alto y con más potencia. También se consigue que muchos medios de comunicación sean eficaces altavoces de esos insultos. El pensamiento que crea valor y propicia el desarrollo económico y social desaparece. Los parlamentos dejan de ser el espacio para debatir ideas y estrategias para ser unos gallineros que repiten día tras día el mismo cruce de insultos.

            Pero no creo que este panorama sea exclusivo del mundo de la política, también se puede ver en otros ámbitos. Si alguien crea un grupo, lo que promueve son “aplaudidores” de aquello que vaya a hacer. Molestan las posiciones críticas o incluso que se planteen caminos u estrategias diferentes.

            Incluso se prefiere el restringir los grupos para así facilitar el control sobre los mismos. Conozco algún grupo que teniendo muchas personas con deseo de pertenecer a ellos, que asumen sus planteamientos y sus  cuotas, se les niega su condición de llegar a ser  socios. Se  elige mayor control aunque ello suponga menor expansión.

            Creo que la discrepancia puede aportar más valor que la sumisión. Pero también diría que la discrepancia está reñida con el exabrupto. El cruce de ideas me parece positivo, el de insultos no.

            Los “aplaudidores” podríamos decir que son “los pelotas” de siempre. Pero es que ahora para acceder a puestos de poder se hace necesario ejercer de “aplaudidor”. Apenas se dejan ver posiciones diferentes en cada partido, todo aparece como demasiado uniforme. No hay matices “o estas conmigo o estás contra mí”.

            Esta evolución social supone que se sustituye la adhesión a unas determinadas ideas a hacerlo por un determinado líder. Hablamos de Sánchez, Feijoo, Abascal y no tanto de socialismo, conservadores, liberales…

            En León tenemos buenos ejemplos de aplaudidores oficiales. Uno de ellos sería Javier Cedón cuya misión fundamental será aplaudir todo lo que hace mi partido en Madrid. Cuando el alcalde de León José Antonio Díez critica alguna cosa a Sánchez demandando mayor implicación con la Región Leonesa o a Carlos Martínez por su falta de comprensión de la identidad leonesa o a Oscar Puente por su verborrea y falta de consideración hacia lo leonés, entonces Cedón le califica de “traidor” que “avergüenza” al partido. Vamos su filosofía es la de que hay que aplaudir siempre lo que haga alguien de mi partido. La equivocación siempre será del otro, de “los míos” no.

            Pero está situación no es muy distinta a la que se da en el PP de León con Ester Muñoz. Cambia sólo el sentido de las flechas. Por definición lo hace mal siempre donde no gobierna mi partido (Gobierno Central) y siempre bien si gobierna el PP (Junta de Castilla y León). Es así de sencillo y como no se equivoca en esa caracterización ha logrado ascender dentro del organigrama de su partido. Todo ello dentro de una cultura escasamente democrática que diferencia entre “parlamentarios” y “parlamentarillos”.

            Nadie tiene por definición siempre la razón (ni tampoco el que escribe este artículo). La discrepancia es necesaria. Pero claro ya se dice que rectificar es de sabios y esto debe suponer una tarea complicada. El ser crítico con determinadas actuaciones para nada supone el tener que abandonar un posicionamiento ideológico. Los “aplaudidores” nunca han ayudado a avanzar.