martes, 25 de agosto de 2026

EL APARTHEID EN ALGUNAS TXOZNAS DE EUSKADI.

 


            El apartheid se distinguía por crear zonas y espacios separados en transportes públicos, baños… en función de la raza. Esta separación además de en Sudáfrica también se dio en Estados Unidos como se pudo ver en la película Green Book donde se recogen los hoteles y lugares seguros donde podían ir los negros.

            Rosa Parks fue una mujer negra (y muy valiente) que en Estados Unidos se sentó en los asientos reservados para los blancos. Rechazó dejar su asiento a un blanco cuando le pidieron que fuera a los asientos reservados para los negros. Hoy recibe nuestra admiración y la consideramos una defensora de los derechos civiles.

            Hoy en algunas txoznas de Euskadi se vuelve a esa teoría de la separación, en este caso en función de la lengua utilizada. Así reservan espacios marginales para que se pueda pedir la consumición en la lengua castellana, frente al general para pedirla en euskera. También ha habido otros casos que se niega atender a aquellos que iban con la camiseta de la selección española. Al más puro estilo apartheid. Pero curiosamente aquellos que practican este tipo de actos se dicen que son ellos los progresistas y “los fachas” los que se acercan a pedir la consumición en castellano. Dice el refrán que “ningún cagao se huele” pues eso. No hay que olvidar que “nazi” viene de nacionalsocialista.

            En mi opinión esas actitudes esconden también un fracaso. En función del concepto de “prioridad nacional” se están gastando muchos millones de euros en lograr una sociedad que hable euskera, aunque ello pueda detraer recursos hacia servicios esenciales como la sanidad o la vivienda. En educación se prima que sea en euskera a lo que pueda ser la calidad educativa y eso supone notas no buenas en los exámenes Pisa.

            Sin embargo el euskera no llega a imponerse en el territorio de los ámbitos privados a pesar de todos los esfuerzos que se hacen para lograrlo (como antes lo hacía el régimen de Franco en sentido contrario). Cambian los objetivos y no tanto los métodos. Por eso este tipo de iniciativas buscan no tanto promover como obligar (discriminando) a que las cosas sean como “yo dicto”. También se dictan leyes que marcan como debe ser los letreros de mi comercio o el idioma en que debe ser atendido la clientela. Pero aquí tampoco se logran los objetivos previstos. El carácter politizado de las txoznas por el nacionalismo radical y su temporalidad favorece esas actuaciones discriminatorias.

            Una de las características que definen a las dictaduras es la de considerar que “la calle es mía”. El nacionalismo radical práctica absolutamente ese principio. Determinan por ejemplo que un ertzaina no pueda entrar en el recinto de las fiestas o  que puedan colocar fotos de presos de Eta a modo de reconocimiento a su actividad.

            Hay partidos que promueven este tipo de cosas y otros que prefieren mirar para otro lado. El “nosotros” también incluye  a aquellos que hacen cosas que no nos gustan. Esa ventanilla del castellano es para “ellos” (aun cuando puedan tener 14 apellidos vascos).

            Es incomprensible que cuando se dan estas situaciones el actual lehendakari diga que “el autogobierno nos ha liberado del auge de la extrema derecha”. Vamos que las actitudes y comportamientos fascistas se dan fuera de Euskadi. Claro eso viene a indicar una cierta tolerancia hacia esas posiciones que fomentan el apartheid (aún admitiendo que no sea lo que más le gusta). Es fundamental entender que el fascismo está instalado en Euskadi y que no hay que buscarlo fuera del propio territorio vasco.

            Es también muy importante discriminar entre los vascos que promueven este apartheid y los que lo sufren e incluso lo combaten. El meterlos todos en el mismo saco por un lado es injusto, por otro favorece a los agresores y perjudica a los agredidos. Yo mismo cuando he ido por las calles de Bilbao con mi camiseta de la selección española he recibido muchos más apoyos que críticas. Hay personas violentas pero también hay muchos más vascos que no lo son y que gustan ver por la calle unos signos de identidad española (lo que  duele a los nacionalistas).

            Cuando se habla de la selección de Euskalherria hay que entender que los que la promueven incluyen en ella (sin preguntar a nadie claro) a Navarra o al País Vasco Francés. Esa filosofía la puede aplicar un club privado como el Athletic pero sería imposible en organismos oficiales. ¿o alguien piensa que el Estado Francés iba a permitirlo? Por otra parte habría muchos jugadores que siendo vascos quisieran seguir jugando con la selección española. Es un caso más de como la actividad deportiva queda sujeta y supeditada a un proyecto político que además no tiene un talante excesivamente democrático.

 

jueves, 16 de julio de 2026

APLAUDIDORES Y LEÓN.

 


            Estamos asistiendo a que día tras día se escuchen los insultos y apenas haya oportunidad al debate de ideas o propuestas . Diría que casi hay carta de libertad para decir cualquier barbaridad siempre que pertenezca a mi grupo de referencia. Por ejemplo acabo de escuchar a Miguel Tellado (secretario general del PP) que el Congreso Federal del PSOE más que Federal habría que denominarlo “criminal” . En esa misma línea en su momento dijo que los socialistas “deberían de salir de la Moncloa con los brazos en alto”. El presidente Trump es también suficientemente conocido por la facilidad para insultar a todo aquel que no coincida con lo que puedan ser sus posiciones. Tanto en Europa como en el resto del mundo podríamos encontrar ejemplos similares.

            Cada uno de estos líderes tiene su correspondiente corte de “aplaudidores”. Es habitual ver a Trump rodeado de un grupo de personas en el Despacho Oval simplemente para aplaudir cualquier cosa que pueda decir e incluso he podido ver a ese grupo rezando juntos, con Trump dirigiendo a modo de sacerdote la oración.

            Faltan las ideas que propician el debate. Con ello deja de existir una crítica a lo que puedan ser los propios planteamientos que pueda tener mi propio grupo. En un mundo tan polarizado, al disidente de cada partido se le suele vincular muy fácilmente a “traidor”.

            La dialéctica se establece para ver quien puede insultar más alto y con más potencia. También se consigue que muchos medios de comunicación sean eficaces altavoces de esos insultos. El pensamiento que crea valor y propicia el desarrollo económico y social desaparece. Los parlamentos dejan de ser el espacio para debatir ideas y estrategias para ser unos gallineros que repiten día tras día el mismo cruce de insultos.

            Pero no creo que este panorama sea exclusivo del mundo de la política, también se puede ver en otros ámbitos. Si alguien crea un grupo, lo que promueve son “aplaudidores” de aquello que vaya a hacer. Molestan las posiciones críticas o incluso que se planteen caminos u estrategias diferentes.

            Incluso se prefiere el restringir los grupos para así facilitar el control sobre los mismos. Conozco algún grupo que teniendo muchas personas con deseo de pertenecer a ellos, que asumen sus planteamientos y sus  cuotas, se les niega su condición de llegar a ser  socios. Se  elige mayor control aunque ello suponga menor expansión.

            Creo que la discrepancia puede aportar más valor que la sumisión. Pero también diría que la discrepancia está reñida con el exabrupto. El cruce de ideas me parece positivo, el de insultos no.

            Los “aplaudidores” podríamos decir que son “los pelotas” de siempre. Pero es que ahora para acceder a puestos de poder se hace necesario ejercer de “aplaudidor”. Apenas se dejan ver posiciones diferentes en cada partido, todo aparece como demasiado uniforme. No hay matices “o estas conmigo o estás contra mí”.

            Esta evolución social supone que se sustituye la adhesión a unas determinadas ideas a hacerlo por un determinado líder. Hablamos de Sánchez, Feijoo, Abascal y no tanto de socialismo, conservadores, liberales…

            En León tenemos buenos ejemplos de aplaudidores oficiales. Uno de ellos sería Javier Cedón cuya misión fundamental será aplaudir todo lo que hace mi partido en Madrid. Cuando el alcalde de León José Antonio Díez critica alguna cosa a Sánchez demandando mayor implicación con la Región Leonesa o a Carlos Martínez por su falta de comprensión de la identidad leonesa o a Oscar Puente por su verborrea y falta de consideración hacia lo leonés, entonces Cedón le califica de “traidor” que “avergüenza” al partido. Vamos su filosofía es la de que hay que aplaudir siempre lo que haga alguien de mi partido. La equivocación siempre será del otro, de “los míos” no.

            Pero está situación no es muy distinta a la que se da en el PP de León con Ester Muñoz. Cambia sólo el sentido de las flechas. Por definición lo hace mal siempre donde no gobierna mi partido (Gobierno Central) y siempre bien si gobierna el PP (Junta de Castilla y León). Es así de sencillo y como no se equivoca en esa caracterización ha logrado ascender dentro del organigrama de su partido. Todo ello dentro de una cultura escasamente democrática que diferencia entre “parlamentarios” y “parlamentarillos”.

            Nadie tiene por definición siempre la razón (ni tampoco el que escribe este artículo). La discrepancia es necesaria. Pero claro ya se dice que rectificar es de sabios y esto debe suponer una tarea complicada. El ser crítico con determinadas actuaciones para nada supone el tener que abandonar un posicionamiento ideológico. Los “aplaudidores” nunca han ayudado a avanzar.

miércoles, 15 de julio de 2026

EL PATRIOTISMO PLURAR LEONÉS.

 

EL PATRIOTISMO PLURAR LEONÉS.

            Con motivo del campeonato mundial de futbol Javier Bardem escribía en las redes sociales un post en el que explicaba su concepto de “patriotismo plural”. En el campo se le podía ver con la camiseta de la selección española junto a otros como la artista catalana Rosalía.

            Somos muchos los que agradecemos este tipo de gestos y  que personas (como Bardem) que se ha posicionado siempre como una persona de izquierdas se la vea con la camiseta de la selección española. España es plural y lo que no cabe es “amputarla” ya sea asociándola a una determinada ideología o a un marco territorial. Por ello no tiene sentido exhibir la bandera española en la confrontación entre dos equipos españoles (algo que  a veces hacen los seguidores del Real Madrid). Esto hace campaña a los independentistas por cuanto “desde el otro lado” se viene a decir que el otro equipo no es español.

            La unidad se construye desde la aceptación de la pluralidad y pretender la uniformidad lleva a un reduccionismo que es la propia negación de España y lo español.

            Cuando el lehendakari Pradales dice que a él lo que le gustaría es ver en San Mamés un partido entre Euskadi y España está en esa misma posición uniformizadora y reduccionista. Si de España excluimos Euskadi, pues ya sería otra cosa y habría que ver que nombre le daría Pradales o que territorios incluiría para él. En esa misma posición hemos podido ver otras referencias a enfrentamientos entre Cataluña y España o también entre Galicia y España. Por otra parte habría que ver que pasaría con aquellas personas que asumen su identidad como españoles y pudieran ser futbolistas destacados que han nacido en Euskadi, Cataluña… Es demasiado habitual que desde las posiciones nacionalistas se rechace a todos aquellos que no asuman sus propios planteamientos ideológicos. Por ejemplo ¿ penalizará el nacionalismo catalán a Rosalía por llevar la camiseta de España? ¿ para ellos ya no sería una artista catalana?

            No es muy comprensible que aquellos que dicen “prefiero que gane cualquier otra selección que no sea la española” luego demanden a los españoles que se autorice una selección de Euskadi o de Cataluña. Ellos son los primeros que saben que en sus respectivos territorios la mayoría prefiere los triunfos de España.  Pero claro luego están aquellos que con violencia van a establecimientos comerciales y roban camisetas de España y de este modo intimidan a los establecimientos para que eviten tenerlas.

            Algunos autores venimos defendiendo que ese modelo de “patriotismo plural” entronca muy directamente en la historia leonesa. Por ejemplo el Regnum imperiun Leonés se basaba en el concepto de “unidad en la pluralidad”. El emperador era una especie de “rey de reyes” al que se le reconocía un nivel superior que era garante de la unidad pero a la vez también se reconocía la pluralidad de reyes en sus diferentes territorios.

            En las universidades leonesas de Salamanca o de Santiago se buscaba el ampliar el conocimiento en las diferentes áreas. En la que crea Cisneros en Alcala de Henares ese estudio era exclusivo para aquello que tuviera que ver con el ámbito religioso y eclesiástico. En ese sentido sobraba por ejemplo la medicina e incluso se llegó a quemar la biblioteca nazarí.

            Juan Pedro Aparicio ha estudiado especialmente la pluralidad leonesa en el ámbito religioso. Así nos dice que en el Reino de León “podían coexistir comunidades cristianas, judías y musulmanas bajo la autoridad de un  mismo soberano. Su universalismo no era el de la cruzada, sino el de la res pública: un orden donde distintos pueblos podían convivir bajo la ley del rey”.

            Pero esa defensa del pluralismo chocaba con los propios intereses del papado que demandaba obediencia única a su autoridad. Por ello hubo una clara intervención del papado contra ese Reino de Libertades que era el Reino de León. Esa situación derivo en que  se desgajaron Portugal y Castilla. También hubo un apoyo a Castilla en todo lo que significaron las luchas con el Reino de León. No hay que olvidar que Fernando III se le hizo nombrar “santo” no tanto por sus virtudes personales como por avanzar en la Reconquista contra los musulmanes. Hoy sigue siendo patrón de Castilla mientras que del Reino de León es el autor de las etimologías “San Isidoro”. Son conceptos diametralmente opuestos que además podemos ver en muchas cosas.

            Las luchas permanentes entre españoles alientan a los independentistas que ganan simplemente manteniéndose al margen . Sin renunciar a los propios postulados no puede ser que tampoco se reconozcan elementos comunes. La aceptación de la pluralidad social y territorial es básica para alcanzar la unidad. Pero teniendo muy en cuenta que esa pluralidad no la defienden aquellos que piensan que España es “lo que no soy yo y mi territorio”.  Los leoneses llevamos siglos defendiendo una unidad que acepta diferentes credos, ideologías y territorios. No olviden que “sin León no hubiera España” y que por eso mismo es necesario rescatar la identidad leonesa como esencial en el reconocimiento de España.

lunes, 8 de junio de 2026

ESCUCHAR AL OTRO.

 

            Hagamos un ejercicio. Si mira a su alrededor ¿ cuántas personas ve viendo videos cortos a través de su móvil? ¿ Y cuántas ve con auriculares en sus orejas ya sea paseando o realizando alguna actividad? Una pregunta más ¿ cuántas veía haciendo eso mismo pongamos hace 5 años?

            En mi opinión es claro que la sociedad avanza hacia un individualismo en el que “el otro” es cada vez más invisible. Elegimos lo que vemos u oímos. Si es algo relativo a información es muy probable que sea sesgada en el sentido que en mayor medida pueda coincidir con nuestro modo de pensar. Nos reafirmara en nuestras ideas previas y evitará que se puedan dar otras explicaciones a cualquier hecho social. Cabría decir esto mismo de la música, el arte o los deportes. Todo se tiende a reducir a nuestro propio universo de referencia.

            En las redes sociales se establece la elección de “los amigos” y se evita a “los contrarios”. Con lo cuál nos retroalimentamos en el propio discurso sin capacidad de establecer un diálogo con aquellos que puedan pensar distinto. Por otro lado si alguna vez alguien se adentra en “otro terreno” puede ser habitual que lo reciban con insultos y no tanto explicando un razonamiento distinto. Puede haber más cambio de insultos que cambio de impresiones.

            En un mundo cada vez más interconectado sin embargo avanza el “aislamiento social”. El sentido de comunidad estaba en mucha mayor medida presente en los medios rurales, donde los vecinos se hablaban entre ellos y donde se buscaba alcanzar acuerdos para lograr metas que eran beneficiosas para el pueblo.

            En mi opinión ese “no escuchar al otro” tiene también consecuencias en el plano político. La esencia de la democracia la encontramos en “parlar” y de ello deriva el “parlamentarismo”. Pero claro para que pueda haber intercambio de pareceres es necesario “escuchar al otro”. Asistimos actualmente a que en el Parlamento no se debaten ideas o proyectos sino más bien es un cruce de reproches (y a veces de insultos) en el que “el otro” no es más que una diana donde orientar mis dardos. Tampoco creo que esto sea algo que se de en exclusiva en España, más bien es la tónica habitual tanto en el resto de Europa como del mundo. Esto va suponiendo que vayan ganando los personalismos ( Trump, Milei…) y dejando a un lado las ideologías. En España la referencia es más “el sanchismo” que el socialismo.

            Ese personalismo que centra en la aceptación o el rechazo en la persona y no tanto en las ideas puede ser peligroso. Puede llevar a una deriva hacia el autoritarismo y hoy esto es una tendencia que se extiende a lo largo del mundo. Hay que tener en cuenta que ese cambio se sustenta en procesos democráticos y en que esos partidos radicales han ido ganando aceptación social. Esto nos lleva a la conclusión de que el cambio político tiene sus raíces en un cambio social.

            Nuestra sociedad esta construyendo demasiados frentes y faltan puentes que comuniquen orillas distintas. Valores como la tolerancia y el respeto se fomentan en mayor medida a través de los contactos personales cara a cara.

            El conocimiento o la resolución de nuestras dudas las llevamos a la inteligencia artificial. Parece que ello tiende a sustituir a la consulta con el profesor o con algún compañero. Pero claro ello da un gran poder a los que dominan esa inteligencia artificial. De hecho hay una gran lucha no sólo económica también militar por ser los que controlan esa inteligencia artificial . Depositamos el conocimiento en algo ajeno a nosotros mismos y nadie nos asegura que ese saber pueda estar contaminado por determinados intereses ya sea ideológicos o económicos. Incluso puede ser que en todo ello haya un proceso primero de ir acostumbrándonos a su uso y cuando ya sea complicado prescindir de ello, es cuando pueda haber riesgo de una relativa mayor adulteración de contenidos.

            El escuchar implica también una cierta preocupación por el otro, por conocer tanto su situación personal como lo que puedan ser sus ideas o formas de pensar. La sociedad actual tiende a reproducir e informarnos de gente anónima que no conocemos y tiende a olvidar al vecino o a la gente cercana.

            Incluso es habitual que gente que se sienta alrededor de una mesa prefiera establecer una comunicación a través de sus respectivos móviles (que puede limitarse a ver algo) a entablar una conversación con aquellos con los que está compartiendo esa mesa.

            Podríamos decir que las nuevas tecnologías nos permiten una mejor comunicación con personas distantes y sin embargo la dificulta con las que tenemos más cerca. Las cosas no son buenas o malas en sí mismas y depende del uso que hagamos de ellas. Esta reflexión es una invitación a seguir escuchando al otro con independencia de que podamos compartir las mismas ideas o gustos.


viernes, 5 de junio de 2026

LEÓN, DEPORTE, DINERO Y PODER.

 


            La liga de futbol español la ha ganado este año el Barcelona con 94 puntos seguido del Real Madrid con 86 puntos. El tercero, el Villarreal ha quedado a 14 puntos del Real Madrid (es decir a gran distancia). Ya se pueden hacer pronósticos sobre la liga del próximo año. Hay dos equipos que sistemáticamente se reparten los dos primeros puestos y la duda será quien de esos dos será el primero (Barcelona o Real Madrid). Pero es que claro los presupuestos de esos dos equipos superan los mil millones de euros y al menos duplican los del resto de clubs de primera división. Es clara la influencia de los recursos que se invierten con los resultados. Esto hace aburrida una competición que esta tan estrechamente vinculada al nivel económico de cada club. Puede haber un pequeño resquicio en lo que es el mayor o menor acierto en la política de fichajes.

            Otro factor influyente es también el poder asociado al territorio en el que cada equipo juega. Ese poder facilita recursos a los equipos de uno u otro modo. También es altavoz social de esos equipos. Yo he vivido en primera persona que cuando vas de viaje al extranjero una pregunta habitual es si eres aficionado del Barcelona o del Real Madrid. Pero España es mucho más que esos dos equipos. Unos compañeros de viaje en Egipto resulta que eran barceloneses aficionados al Español. Ese reduccionismo es contrario al propio sentimiento español (mucho más plural). Por eso me ha parecido bien lo que ha sido la presentación de los seleccionados españoles como una selección “de todos”.

            Otro ejemplo podría ser en baloncesto. El Valencia hace una excelente campaña que entre otras cosas le ha llevado a jugar la final four europea. Pero claro ese equipo esta avalado y financiado por el presidente ejecutivo y máximo accionista de Mercadona, Juan Roig. Es decir el dueño del Valencia Basket es el mismo que el de Mercadona y ello hace que se puedan hacer fichajes y conseguir resultados. Tampoco esto resulta extraño en otros clubs europeos. Para llegar a ser candidato a la presidencia del Real Madrid se exige tener un aval de nada menos que 200 millones de euros. Es el poder del dinero.

            En la liga de futbol de primera división que acaba de finalizar de un total de 20 equipos nada menos que 14 se repartían entre Madrid (4) Comunidad Valenciana (4) Euskadi (3) y Cataluña (3). Algo debe de significar que hay muchas zonas de España donde no existe esa representación. Tal vez sea la falta de recursos económicos y de poder.

            En León cuando se cuentan éxitos deportivos lo son casi siempre en el deporte aficionado ( equipos locales, juveniles, infantiles…) y los fracasos en el deporte profesional. Igual eso tiene mucho que ver que no contamos con empresas punteras como Mercadona y empresarios que inviertan sus dineros en esos clubs profesionales. Luego habrá que tener en cuenta otros factores como los que se derivan del acierto en la gestión.

            Ante las necesidades económicas la Junta de Castilla y León en su objetivo de unificar trata de imponer sus símbolos. En lugar de reconocer que está Autonomía la componen 2 Regiones busca reducir “lo leonés” a una provincia más de las que componen está autonomía. Así le viene a decir al Ademar si quieres mi dinero tienes que llevar la bandera de Castilla y León en tu camiseta. Lo mismo ha querido hacer con los centros Regionales leoneses que se reparten por el mundo. En ese caso para obtener sus recursos había que pasar a ser Centros de Castilla y León. El Ademar se ha aceptado incluir esa bandera para recibir el dinero de la institución autonómica. Por cierto me gustaría saber como ha ido la venta de camisetas antes y después de poner la bandera de Castilla y León. En el caso de los Centros Regionales no se ha aceptado ese cambio y se prefiere la dignidad de seguir como centros leoneses al dinero que podría suponer aceptar el cambio a Centros de Castilla y León.

            Esa dependencia del dinero y del poder lo que hace es desvirtuar el deporte. Una de las esencias de cualquier deporte es que sea imprevisible el resultado. Cuando se puede prever lo que vaya a suceder con un año de antelación pues esa competición pierde mucho interés (por ejemplo los resultados en la liga de balonmano donde el Barcelona es ganador antes de empezar a jugar el primer partido).

            Nos gustaría devolver el deporte a sus orígenes. Incluso seríamos partidarios de que es estableciera un baremo en que los puntos logrados estuvieran asociados a los presupuestos de cada equipo. Dar un diferente valor si un equipo con presupuesto 1 gana a otro que tiene presupuesto 10. El mérito no es el mismo que si el de 10 gana al de 1. Buscar a recuperar la esencia del deporte estableciendo algún tipo de diferenciación.