jueves, 18 de diciembre de 2025

LOS LEONESES NO PIDEN QUE LES DEN, PIDEN QUE NO LES QUITEN.

 


            Mi vida ha estado muy ligada al Tren de la Robla. En León durante muchos años hemos vivido en la calle Renueva y siempre ha sido un punto de referencia familiar. Mi bachiller lo estudie en el colegio Maristas y era algo habitual que  al jugar en el patio el balón se caía a las vías del tren. Había que bajar a recuperarlo. teníamos incluso una especie de escalera para poder bajar, estaba al lado de la virgen que adornaba el patio. Luego mis estudios universitarios los hice en la Universidad de Deusto y fueron bastantes las veces que hice el trayecto completo Bilbao-León ( o a la inversa). Además tenía la ventaja de que la estación se encontraba cerca de mi casa.

            Con ese historial de vida, escuchar hablar de la imposibilidad de que el tren llegue donde ya llegaba antes, me produce una cierta irritación. Cuando uno se gasta en algo un dinero es para producir mejoras. Aquí se ha derrochado dinero para estar mucho peor que estábamos antes.

            Apelar a la ecología como justificación me parece bastante aberrante. Claro si se quiere evitar el trasbordo a un autobús eléctrico lo que se fomenta es que ese viaje se haga en coche (lo que no es muy ecológico). Especialmente si se va con equipaje las dificultades aumentan. Recuerdo que en alguna ocasión cuando ya volvía de vuelta en verano, el equipaje que llevaba en ese tren era importante y desde luego no hubiera sido posible trasvasarlo a un bus .

            Se nos llena la boca de solidaridad para evitar la despoblación, pero luego hacemos este tipo de cosas para impedir que nuestros pueblos puedan contar con medios de transporte. No es que se pidan unos nuevos, lo que se pide es que no les quiten los que ya tenían. Hay  palabras que suenan huecas (también en campaña electoral).

            De ese tren nos han quitado hasta el nombre. Juan Pedro Aparicio le dedico una de sus obras “El Transcantábrico”. Recogía todo el encanto de ese viaje en el que había sorteo de garrapiñadas en base a una baraja de cartas, la comida en Mataporquera y muchas otras cosas. Bueno pues hoy esa denominación la recoge un tren de ultralujo que ya no pasa por León y cambia su recorrido. Pasamos de un tren popular a un tren de lujo y una vez más nos quitan cosas.

            Los leoneses de una cierta edad hemos tenido la oportunidad de asistir al Teatro Emperador. Sin duda un referente cultural de primer orden para la ciudad de León. Fue cerrado en el año 2006 y la demanda de los leoneses ha sido recuperarlo . Que la ciudadanía pueda ir donde ya iba antes y readaptarlo al momento actual. Aquí parece que se apunta que pueda haber una recuperación, pero la ciudanía después de tantos desengaños desconfía. Necesita verlo para creerlo.

            Un ejemplo más pasa por el de que hasta la España de las autonomías en los libros se podía estudiar la Región Leonesa como una de las que componían el mosaico español. Sin embargo Martin Villa como ministro de Administración Territorial procedente del franquismo quiso hacer un frente de contención a los nacionalismos vascos y catalanes. Desde su perspectiva ese dique de contención era la creación de “un centro fuerte” y de ello nació la autonomía de Castilla y León. Era un juego de fuerzas centrífugas y centrípetas. Hoy es una evidencia que su proyecto fracaso por cuanto no se pueden “fabricar” identidades regionales sin base histórica. Han gastado muchos millones de euros en eso (como reconoce una resolución del Ayuntamiento de Valladolid ) y es “fábrica ha fracasado”. Recordamos que en septiembre del 2019 en ese Ayuntamiento se acuerda un texto que dice:  El Ayuntamiento de Valladolid insta a la Junta de Castilla y León a modificar algunos aspectos que viene aplicando desde los inicios de la Comunidad y que no han servido para superar localismos ni provincianismo ni para fabricar sentimiento de pertenencia a la Comunidad…”.

            Sirvan estos ejemplos para justificar el título de este artículo. Los leoneses no piden tanto “nuevos logros” somos más modestos y se busca que por lo menos no nos quiten algo que ya teníamos. La decadencia leonesa ha estado basada en decisiones políticas que claramente nos han perjudicado y esas decisiones no han sido sólo de un determinado color político o partido. Las han causado partidos que han ocupado posiciones de gobierno ya sea en la Junta como en el Gobierno Central o incluso en algún caso también a nivel municipal. Es hora de cambiar y recuperar aquello que nunca debimos perder.

martes, 9 de diciembre de 2025

ESCRIBIR AL DICTADO DEL PODER DE LA JUNTA.

 


            Esto de escribir al dictado del poder no es precisamente nuevo, diría que se ha dado desde siempre. Pero claro eso supone que hay una ocultación deliberada de la historia para acomodarla a los propios intereses.

            Un primer ejemplo vendría a ser el del Cantar del Mio Cid. El guerrero castellano encarga a un juglar ese poema y claro no pensaran ustedes que el juglar iba a decir algo negativo respecto de aquel que le hace el encargo. Así ensalza su figura (aunque El Cid utilizaba la cabeza de sus enemigos como munición de sus catapultas). Hay que reconocer que hizo una buena inversión ya que muchos siglos después (y en base a ese cantar del juglar) El Cid sigue apareciendo como héroe y el rey leonés como villano ( “que buen vasallo si hubiese un buen señor” dice el Cantar). En esta búsqueda de héroes hoy se siguen haciendo series o películas en base a ese poema épico. Para los expertos es claro que ese relato no se corresponde con la verdad, pero  el público en general no es el que acude a las bibliotecas a estudiar este tipo de cosas.

            Ahora la Junta pretende hacer los fastos del 800 aniversario de  “la unión definitiva de Castilla y León”. Sospechen ustedes si la conclusión de lo que se pueda decir se hace desde el poder y sin apelar a ningún tipo de investigación. Se paga directamente a aquellos que dicen lo que yo quiero que digan y se elimina al discrepante.

            Vayamos a un autor que no es leonés ni leonesista Pérez Bustamante. Sin embargo si es un experto en la Corona de Castilla sobre la que hace su tesis doctoral. Así dice que en 1230 la Corona de Castilla se dividía en 5 grandes circunscripciones:

·        León

·        Galicia

·        Castilla

·        Murcia

·        Andalucía o Frontera.

            Es decir, no todos los territorios que componían la Corona de Castilla podían ser identificados como castellanos. Tal identidad sólo correspondía a una parte, a uno de sus reinos, al Reino de Castilla. Cuando la Junta pretende decir que a partir de 1230 León y Castilla forma n una misma unidad tendría que incluir en esa supuesta unidad castellana a Andalucía, Murcia, Galicia y desde luego Asturias. Pero claro a esos no los incluye.

            Además hay que decir que en esas divisiones no todas tienen igual nivel de autonomía en sus decisiones políticas. El Reino de León será el único que de forma regular mantendrá Cortes propias.

            La Corona de Castilla lo que confirmaba era la hegemonía castellana, la dirección de Castilla en la organización territorial. Ahora bien, junto a esa personalidad castellana se mantenía vigorosa la personalidad leonesa hasta el punto de que se hacía incluso necesaria su nominación para hacer entender a un interlocutor que formaba parte de esa Corona. No se decía, por ejemplo, la Corona castellano y gallega o castellano y andaluza, se decía en reconocimiento a esa personalidad castellana y leonesa. Es decir León en esa Corona era mucho  más diferencial de lo que pudiera ser Murcia, Andalucía, Asturias o Galicia. Sin embargo la Junta a golpe de talonario público nos trata de vender que estamos unidos desde hace 800 años. Ya lo decía Quevedo “poderoso caballero es don dinero” ( y más si ese es un dinero que se pone en base a los impuestos que paga la ciudadanía).

            Desde el punto de vista histórico y sociológico es muy fácil comprender que un reino como el leonés que había mantenido una posición hegemónica entre los reinos de España no podía sin más desaparecer. El Reino de León había perdido su carácter hegemónico pero siguió conservando su personalidad e identidad.

            Pero si quieren ir a una historia mucho más reciente tenemos que hasta la llegada de la España de las Autonomías había una división de España que incluía a la Región Leonesa (León, Zamora y Salamanca) y otra que era Castilla la Vieja ( en la que estaban las provincias de Santander , hoy Cantabria, o Logroño , hoy Rioja). Algunos que vamos sumando años lo recordamos como parte de nuestros estudios de geografía. Hay mapas de esta época que lo constatan y que supongo obviara la Junta por cuanto no se acomodan a su discurso.

            Les diría que desconfíen de aquellos que falsean la historia para buscar afianzar su propio poder. Si lo hacen con estas cosas lo pueden hacer con cualquier otra. La libertad es la base de la democracia. Cuando se paga a otro para que diga lo que a mí me interesa, se coarta la libertad. Son millones de euros los que cada año se gastan para tratar de fabricar (como se dice en una resolución del Ayuntamiento de Valladolid) esa unidad. Claro lo que se gasta en una cosa ya no se pueda gastar en otra y luego faltan recursos para sofocar incendios o para la sanidad.

            Pero a pesar de todos los millones que se utilizan para difundir esas falsedades, seguimos en pie. La dignidad no se compra.