viernes, 17 de abril de 2026

EL REINO DE LEÓN, EUROPA Y OCCIDENTE.

 


            Los acontecimientos mundiales de los últimos años vendrían a poner de manifiesto lo que algunos autores habían ya anticipado. El epicentro de los choques es entre civilizaciones al igual que en otro momento lo fue entre clases sociales. Pienso que esa confrontación de clases sigue existiendo pero creo que va perteneciendo cada vez más a otra época. El marxismo, las internacionales obreras o la guerra fría entre países comunistas y capitalistas diría que no la veo tanto en el momento actual. Incluso se podría poner en cuestión el papel de China con su concepción de “un país, dos sistemas”.

            Esta teoría la recoge entre otros  Samuel P. Huntington en su libro “El choque de civilizaciones (Estado y sociedad)”. Así este autor dice “En este nuevo mundo, los conflictos más generalizados, importantes y peligrosos no serán los que se produzcan entre clases sociales, ricos y pobres u otros grupos definidos por criterios económicos, sino aquellos que afecten a pueblos pertenecientes a diferentes entidades culturales”. Aunque eso no significa que en esa lucha entre civilizaciones también haya muchos intereses económicos.

En su teoría el elemento que en mayor medida define una civilización es la religión y asociado a ello lo que es la separación o no del poder civil del religioso. En esa línea nos descubre como las ideas y las ideologías son producto fundamental de las sociedades occidentales (el liberalismo, socialismo, anarquismo, corporativismo, marxismo, comunismo, socialdemocracia, conservadurismo, nacionalismo, fascismo o democracia cristiana). Sin embargo el origen de las grandes religiones tiene su base en  oriente (Cristianismo, musulmanes, budistas, hinduistas, judíos…). La idea que mantiene el citado autor es que hay un declive de occidente y con ello de esas ideologías que simbolizan la civilización occidental y que ese lugar es ocupado por las religiones y otras formas de identidad basadas en la cultura.

Además hay que tener en cuenta que la separación entre iglesia y Estado ha sido una característica de esa civilización occidental (en diferente grado). Pero en otras civilizaciones como el Islam “Dios es el Cesar; en China y Japón, el Cesar es Dios; en la ortodoxia Dios es el socio menor del Cesar” En Occidente se promueve esa separación que no se ha dado en otras civilizaciones. Se hereda de los romanos “el imperio de la ley” y ello es fundamental en el desarrollo de las libertades. Desde esa base hay un reconocimiento del pluralismo social que es la base que da origen a los Parlamentos.

En opinión del citado autor esto también ha llevado a la aparición de un sentimiento individualista. Todos estos factores contribuyeron a la modernización de sí mismo y del mundo.

Desde esa caracterización general ahora trataré de explicar en que medida todo ello encaja en la propia historia y caracterización de la sociedad leonesa.

El Reino de León tuvo una lucha casi permanente con el papado. Alguien que ha estudiado especialmente este tema es Juan Pedro Aparicio. Así nos dice que el rey de León Alfonso VI como “emperador de las dos religiones que no denigra una para ensalzar otra y anuncia el compromiso de amparar a los súbditos de ambas”. Pero esto chocaba de lleno con Gregorio VII que proclamaba (como nos cuenta Aparicio) que “el papa era el señor supremo del mundo, que todos debían de obedecerlo, incluidos los reyes, los príncipes y el propio emperador”. Este choque tuvo entre otras consecuencias la anulación de matrimonios de reyes de León como fue el caso de Fernando II con Urraca Alfonso. Ello no fue tanto por las características de los contrayentes (primos de 5 generación) como por abortar el fortalecimiento estratégico que el monarca leonés pretendía para su reino. De algún modo se quería fortalecer el papado debilitando al monarca leonés.

Recordamos que otra de las características de la civilización occidental era el favorecer el imperio de la ley. Pero es que fue en el Reino de León donde se proclamaron los primeros fueros. Fue donde frente a la norma imperante de que el Rey no estaba sujeto a leyes ( Rex Solutus Legibus est) las Cortes Leonesas de 1188 lo que hacen es limitar ese poder del rey y favorecer ese imperio de la ley. Es decir por un lado se oponen a que desde Roma se gobierne el Reino de León y por otra se pone limites al propio poder real. Frente a ello cuenta con la oposición del papado y de Castilla.

Siguiendo con esa comparación tenemos que se habla de que desde el reconocimiento de la pluralidad social es donde nacen los Parlamentos. Pero claro en Reino de León a través del Regnum Imperium Leonés lo que hace es defensa del concepto de “la unidad en la pluralidad”. Desde esa filosofía se puede entender que fomenta el nacimiento del Parlamento.

Por último decir que el autor citado nos habla de la caracterización de la civilización occidental como “individualista”. ¿Pero no es ese un rasgo que para bien o para mal nos caracteriza a los leoneses?

En definitiva podríamos decir que desde el Reino de León se ha impulsado un modo de hacer y pensar que define la cultura de la civilización occidental y europea. Tal vez ha llegado el momento de reivindicarlo.