Los acontecimientos mundiales de los
últimos años vendrían a poner de manifiesto lo que algunos autores habían ya
anticipado. El epicentro de los choques es entre civilizaciones al igual que en
otro momento lo fue entre clases sociales. Pienso que esa confrontación de
clases sigue existiendo pero creo que va perteneciendo cada vez más a otra
época. El marxismo, las internacionales obreras o la guerra fría entre países
comunistas y capitalistas diría que no la veo tanto en el momento actual.
Incluso se podría poner en cuestión el papel de China con su concepción de “un
país, dos sistemas”.
Esta teoría
la recoge entre otros Samuel P.
Huntington en su libro “El choque de civilizaciones (Estado y sociedad)”. Así
este autor dice “En este nuevo mundo, los conflictos más generalizados,
importantes y peligrosos no serán los que se produzcan entre clases sociales,
ricos y pobres u otros grupos definidos por criterios económicos, sino aquellos
que afecten a pueblos pertenecientes a diferentes entidades culturales”. Aunque
eso no significa que en esa lucha entre civilizaciones también haya muchos
intereses económicos.
En su teoría el elemento que en mayor
medida define una civilización es la religión y asociado a ello lo que es la
separación o no del poder civil del religioso. En esa línea nos descubre como
las ideas y las ideologías son producto fundamental de las sociedades
occidentales (el liberalismo, socialismo, anarquismo, corporativismo, marxismo,
comunismo, socialdemocracia, conservadurismo, nacionalismo, fascismo o
democracia cristiana). Sin embargo el origen de las grandes religiones tiene su
base en oriente (Cristianismo,
musulmanes, budistas, hinduistas, judíos…). La idea que mantiene el citado
autor es que hay un declive de occidente y con ello de esas ideologías que
simbolizan la civilización occidental y que ese lugar es ocupado por las
religiones y otras formas de identidad basadas en la cultura.
Además hay que tener en cuenta que la
separación entre iglesia y Estado ha sido una característica de esa
civilización occidental (en diferente grado). Pero en otras civilizaciones como
el Islam “Dios es el Cesar; en China y Japón, el Cesar es Dios; en la
ortodoxia Dios es el socio menor del Cesar” En Occidente se promueve esa
separación que no se ha dado en otras civilizaciones. Se hereda de los romanos
“el imperio de la ley” y ello es fundamental en el desarrollo de las
libertades. Desde esa base hay un reconocimiento del pluralismo social que es
la base que da origen a los Parlamentos.
En opinión del citado autor esto
también ha llevado a la aparición de un sentimiento individualista. Todos estos
factores contribuyeron a la modernización de sí mismo y del mundo.
Desde esa caracterización general
ahora trataré de explicar en que medida todo ello encaja en la propia historia
y caracterización de la sociedad leonesa.
El Reino de León tuvo una lucha casi
permanente con el papado. Alguien que ha estudiado especialmente este tema es
Juan Pedro Aparicio. Así nos dice que el rey de León Alfonso VI como “emperador
de las dos religiones que no denigra una para ensalzar otra y anuncia el
compromiso de amparar a los súbditos de ambas”. Pero esto chocaba de lleno
con Gregorio VII que proclamaba (como nos cuenta Aparicio) que “el papa era
el señor supremo del mundo, que todos debían de obedecerlo, incluidos los
reyes, los príncipes y el propio emperador”. Este choque tuvo entre otras
consecuencias la anulación de matrimonios de reyes de León como fue el caso de
Fernando II con Urraca Alfonso. Ello no fue tanto por las
características de los contrayentes (primos de 5 generación) como por abortar
el fortalecimiento estratégico que el monarca leonés pretendía para su reino.
De algún modo se quería fortalecer el papado debilitando al monarca leonés.
Recordamos que otra de las
características de la civilización occidental era el favorecer el imperio de la
ley. Pero es que fue en el Reino de León donde se proclamaron los primeros
fueros. Fue donde frente a la norma imperante de que el Rey no estaba sujeto a
leyes ( Rex Solutus Legibus est) las Cortes Leonesas de 1188 lo que hacen es
limitar ese poder del rey y favorecer ese imperio de la ley. Es decir por un
lado se oponen a que desde Roma se gobierne el Reino de León y por otra se pone
limites al propio poder real. Frente a ello cuenta con la oposición del papado
y de Castilla.
Siguiendo con esa comparación tenemos
que se habla de que desde el reconocimiento de la pluralidad social es donde
nacen los Parlamentos. Pero claro en Reino de León a través del Regnum Imperium
Leonés lo que hace es defensa del concepto de “la unidad en la pluralidad”.
Desde esa filosofía se puede entender que fomenta el nacimiento del Parlamento.
Por último decir que el autor citado
nos habla de la caracterización de la civilización occidental como
“individualista”. ¿Pero no es ese un rasgo que para bien o para mal nos
caracteriza a los leoneses?
En definitiva podríamos decir que
desde el Reino de León se ha impulsado un modo de hacer y pensar que define la
cultura de la civilización occidental y europea. Tal vez ha llegado el momento
de reivindicarlo.